Sobre la dimisión de Maxim Huerta

Cuando saltó la noticia de que Maxim Huerta había tenido problemas con hacienda, lo primero que pensé es vaya, otro caso de agarrarse con uñas y dientes al puesto. Un ministerio recién estrenado no era cuestión de abandonarlo así como así.

De hecho, el caso de Maxim Huerta no parecía tan grave, como podría haber sido otro caso distinto de personajes o políticos que estaban imputados por distintos delitos. En el caso de Maxim huerta, este ya había pagado su multa y su condena por haber defraudado a hacienda. Pero como hay que ser coherentes, y se pide de todos los políticos que lo sean, Maxim Huerta tenía que dimitir.

Además, el mismo Pedro Sánchez ya había anunciado que no quería a nadie en su gobierno que hubiera sido imputado o hubiera tenido problemas con la justicia. Así pues, lo que parecía que iba a ser otra vez un caso de político que no quiere dimitir, ha resultado ser un caso extraordinario de un político que después de llevar 6 días en su cargo dimite por coherencia.

Maxim Huerta ha dimitido, y con esto creo yo, que ha demostrado que los políticos pueden ser personas honestas y no solo personas que se agarran al poder o a un puesto de responsabilidad porque tiene que tiene buenos ingresos y buena dosis de poder. Con la dimisión de Maxim Huerta es posible que hayamos perdido una buena forma de trabajar en el Ministerio de cultura. Una forma quizás peculiar por su manera de ser, pero que prometía ser muy interesante e incluso movida. De todos modos, es muy posible que el nuevo sucesor o nueva sucesora esté a su altura si no más. Es de esperar que el nuevo personaje que lidere el Ministerio de Cultura continúe con la idea de políticas que quería hacer Maxim Huerta y con las intenciones que parece que tiene Pedro sánchez.

Todo es cuestión de observar y esperar porque la cosa, al menos de momento, no tiene mala pinta.